Los Cherokee comparten poblado

Un fin de semana con el resto de Tropas de la Comunidad de Madrid

Los Cherokee comparten poblado

       Bien es sabido que a los indios Cherokee nunca les han sentado bien los madrugones, pero el pasado sábado, al salir el sol, los indios de esta tribu se vieron obligados a hacer un tremendo esfuerzo por ponerse en pie y no llegar tarde a su cita con el resto de patrullas de Madrid. Los Cherokee no están acostumbrados al Cercanías Express, por lo que evidenciaron su mosqueo al no tener la ya habitual diligencia en Valdelasfuentes: «el ferrocarril es cosa de colonos», sentenciaron.

El punto de encuentro con el resto de patrullas tuvo lugar frente al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que es algo así como el sitio donde trabajan los jefes indios que velan por el ganado y las cosechas, pero con corbata. Casi a la hora prevista, la caravana partió rumbo a Casasviejas (Ávila), lugar donde se instalaría el asentamiento y los indios compartirían juegos y fogatas con otras patrullas madrileñas, no menos variopintas que la de los Cherokee.

Con el objetivo de favorecer las relaciones exteriores de la Tropa, los juegos planteados para la tarde del sábado fueron comunes, organizados por grupos con integrantes de todas las patrullas madrileñas. Esto hizo que en poco tiempo los troperos y troperas ya hubieran intercambiado palabra con algún miembro de una patrulla desconocida. La ambientación de dichos juegos giró en torno a los Derechos del Niño, de tal manera que hubo cierta concienciación en torno a los mismos mientras se pasaba un buen rato con la Gymkhana.

Una Cherokee monta su tienda.

Una Cherokee monta su tienda.

Dado que los juegos habían dejado a los indios sin energía, la ingesta de opíparos alimentos no se hizo esperar y la cena se celebró junto a otros grupos scout de diferentes lugares de la región. El festín de tapper-wares no daba lugar a duda sobre lo hambrientos que estaban los troperos.

La Tropa Cherokee aprovechó los tiempos libres para mercadear con pañoletas en tamaño reducido fabricadas por ellos mismos, lo cual les permitiría acceder a financiación para su genial Aventura. Asimismo, un reducido grupo de mentes emprendedoras tuvo la magnífica idea de hacer negocio con masajes de espalda al resto de troperos, lo cual hizo que la financiación se incrementara en mayor o menor medida.

La noche trajo consigo los míticos juegos de la noche, abriendo paso a un juego de estrategia en el que diferentes grupos habrían de capturar las banderas enemigas, conocido como “El juego de las Banderas”, pero con alguna modificación que lo hizo sumamente interesante.

Una vez llegada  la hora de irse al saco, los Grandes Jefes de la Tropa despidieron a sus pequeños indios en sus tipis, los cuales dormirían plácidamente hasta la mañana siguiente como troperos tranquilos y obedientes que son… JAJAJAJAJA NO. Las incursiones nocturnas son una tradición extendida en los InterTropas, de la cual los Scouter ya han tomado nota.

Unos Cherokees nos abren las puertas de  su tienda tras una larga noche.

Unos Cherokees nos abren las puertas de su tienda tras una larga noche.

Afortunadamente, les quedó algo de tiempo para dormir y al día siguiente amanecieron en hora. El domingo, los troperos siguieron con la Gymkhana común, conociendo a más scouts y haciéndose amigos de ellos, ya perdida la vergüenza del primer día.

Un magnífico InterTropas en el que las patrullas lograron conocerse más entre ellas y pasar buenos momentos juntas, culminando las jornadas con una presentación conjunta de todas las patrullas de Madrid. Aquí podéis ver cómo lo hicieron nuestr@s chic@s:

 

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